Daniel Salvucci en San Pedro: “No podemos amar a quien no conocemos”

Daniel Salvucci en San Pedro: “No podemos amar a quien no conocemos”

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El misionero católico, esposo, padre y abuelo, visitó San Pedro en el marco de una misión destinada a promover la adoración eucarística y el encuentro personal con Jesús. Durante su paso por la comunidad, invitó especialmente a los jóvenes a acercarse al Santísimo Sacramento y destacó el valor de contar con una capilla de adoración abierta para todos.

Misionero Daniel Salvucci

“Una de las 168 horas de la semana pueden elegir una hora para pasarla con Jesús”. Con esa propuesta, Daniel Salvucci resume el mensaje que lleva adelante en su recorrido por distintos lugares de Latinoamérica: recuperar el tiempo de encuentro personal con Jesús Eucaristía.

Misionero de la Iglesia Católica, Salvucci se presentó también desde una dimensión profundamente familiar: esposo, padre y abuelo. “La empresa más linda que me tocó fundar fue mi familia”, expresó al referirse a sus cinco hijos, uno de ellos fallecido y cuatro que permanecen junto a él.

Durante su visita a San Pedro, uno de los principales ejes de su misión fue poner en valor la adoración al Santísimo Sacramento y animar a la comunidad a acercarse a la capilla de adoración.

Para Salvucci, la adoración eucarística representa un espacio donde cada persona puede presentarse ante Jesús con su historia, sus heridas y sus dificultades.

En su propio testimonio, relató experiencias dolorosas de su vida, entre ellas el alcoholismo de su padre, la pérdida de un hijo por un error médico y situaciones difíciles atravesadas durante su adolescencia. Según explicó, fue en el encuentro con Jesús donde encontró un camino de transformación personal.

“¿De qué manera puedo poner esas heridas en el corazón de Jesús para que Él repare y restaure mi historia?”, planteó.

En ese sentido, definió la capilla de adoración como un lugar donde la persona puede encontrarse con Jesús sin necesidad de saber previamente cómo rezar. “Yo lo miro y Él me mira. Él me enseña a rezar”, sostuvo.

También destacó que ese espacio está abierto para todos, independientemente de su historia personal. “Él no señala a nadie, no acusa a nadie. Él nos ama como estamos, como venimos, y nos quiere mejorar”, afirmó.

Uno de los mensajes centrales del misionero estuvo dirigido a los jóvenes, a quienes invitó a descubrir la adoración como un espacio de silencio y encuentro en medio de una sociedad atravesada por las pantallas, los algoritmos y la hiperconectividad.

“Es un desierto de quietud, de serenidad, donde no te venden nada. Está Él y estás vos”, expresó.

Para Salvucci, el camino comienza simplemente por conocer a Jesús. “No lo vamos a amar nunca si no pasamos tiempo con Él. Nadie ama a quien no conoce. Pero si conocés a Jesús, no podés no amarlo”, manifestó.

En otro tramo de la entrevista, compartió la experiencia de su hija menor, Nazaret, quien atravesaba dificultades con una materia de matemática. Según contó, después de preparar la asignatura en la capilla de adoración logró aprobarla con una calificación de diez.

Más allá del resultado académico, Salvucci destacó lo que considera el verdadero sentido de ese acompañamiento: “Dios quiere que te enteres, hermano joven, hermana joven, que Él te sirve para la vida, para tu proyecto, tu anhelo, para tus sueños”.

Una capilla abierta para toda la comunidad

Durante su permanencia en San Pedro, Salvucci también valoró la respuesta de la comunidad ante la posibilidad de contar con un espacio de adoración.

Definió la capilla como “una novedad enorme, hermosa”, y remarcó la importancia de que sea un lugar familiar y accesible para todos, no solamente para quienes están más cerca de la parroquia.

“Si está abierto, yo puedo venir a las tres de la mañana, que tengo una crisis, que me siento mal, que me duele la espalda terriblemente, me levanto, no puedo dormir y me vengo a la capilla”, ejemplificó.

En ese sentido, sostuvo que una capilla abierta representa una puerta disponible para quien atraviesa una dificultad y necesita detenerse, rezar y encontrarse con Jesús.

Una mirada sobre las realidades sociales

En su recorrido misionero por distintos lugares de Latinoamérica, Salvucci aseguró encontrarse con comunidades atravesadas por distintas problemáticas sociales. Mencionó situaciones de pobreza, adicciones y lo que definió como una preocupación creciente por el impacto de la pornografía y los juegos online en niños y jóvenes.

También manifestó su preocupación por los suicidios entre adolescentes y jóvenes, una problemática que, según señaló, observa durante sus recorridos.

Frente a estas realidades, su propuesta vuelve a centrarse en la búsqueda de espacios de acompañamiento, encuentro y espiritualidad.

Al finalizar su experiencia en San Pedro, el misionero destacó especialmente el paisaje y la naturaleza de Misiones.

“Yo soy un enamorado de Misiones en cuanto a la naturaleza. Los pájaros me despertaban cada mañana, la gama de verdes, las flores, las orquídeas… Ustedes viven en un paraíso”, expresó.

También resaltó el trato que recibió durante sus días en la localidad y destacó la cercanía de las personas. “La gente del norte del país es fantástica, te miran a los ojos, te hablan, te saludan, te escuchan”, señaló.

Antes de despedirse, dejó un último mensaje a la comunidad: “Yo les agradezco de todo corazón. Ojalá sean felices, y yo entiendo que ser feliz es pasar tiempo con Jesús”.

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