El licenciado en Kinesiología Alejandro Sanabria destacó la importancia de comprender el cuerpo humano y adaptar cada ejercicio a las posibilidades, necesidades y condiciones de quienes practican el método.
El método Pilates es mucho más que una actividad física sobre una colchoneta o una cama reformer. Se trata de un sistema de ejercicios que busca entrenar el cuerpo de manera consciente y controlada, integrando el movimiento, la respiración, la postura y la concentración.
Así lo explicó el licenciado en Kinesiología Alejandro Sanabria, quien destacó que, detrás de cada ejercicio, existe un aspecto fundamental, el conocimiento y la comprensión del cuerpo humano.
“Cuando trabajamos con personas, no alcanza solamente con conocer el ejercicio o saber cómo se ejecuta. Es necesario comprender la anatomía, la biomecánica y la fisiología del movimiento”, señaló.
En este sentido, el profesional remarcó que no todas las personas llegan a una clase de Pilates en las mismas condiciones. Jóvenes, adultos mayores, personas que nunca realizaron actividad física y otras con experiencia en el entrenamiento pueden compartir una clase, pero no necesariamente realizar los mismos ejercicios.
También pueden acercarse personas con artrosis, problemas en la columna, lesiones de rodilla, hombro, codo o cadera, antecedentes quirúrgicos, prótesis o dolores que no lograron resolver con otros tratamientos.

La importancia de adaptar el ejercicio
Para el kinesiológo Alejandro, uno de los conceptos centrales del método es la adaptación del ejercicio a las necesidades de cada persona.
“Un mismo ejercicio puede ser excelente para una persona, pero no conveniente para otra en determinado momento. Por eso, el objetivo no debería ser que la persona se adapte al ejercicio, sino que el ejercicio se adapte a sus posibilidades y necesidades”, explicó.
Como ejemplo, mencionó que una persona con una lesión de rodilla no necesariamente debe quedar excluida de la práctica de Pilates. Lo importante es conocer qué ocurre en esa articulación y adaptar el movimiento a sus posibilidades.
Lo mismo sucede con quienes presentan dolor lumbar, lesiones de hombro, artrosis o limitaciones en la movilidad. En cada caso, el profesional debe evaluar qué estructuras se movilizan, qué músculos participan y qué movimientos conviene mejorar, modificar o evitar.
El licenciado en Kinesiología sostuvo que la práctica del método requiere conocimientos de anatomía, biomecánica, fisiología, patología y movimiento humano.
“Como kinesiólogo, considero fundamental entender qué estructura estamos movilizando, qué articulaciones y músculos participan y qué movimientos queremos mejorar o evitar en determinadas circunstancias”, expresó.
De esta manera, Pilates puede convertirse en una herramienta para acompañar distintos procesos de recuperación, mejorar la movilidad y trabajar sobre las posibilidades de cada cuerpo, siempre con una evaluación adecuada.

Una invitación a conocer el método
Finalmente, Sanabria invitó a las personas que presentan dolores, restricciones de movilidad o dudas sobre si pueden realizar Pilates a acercarse para conocer sus posibilidades.
“Si hay personas que necesitan mejorar la movilidad, que están luchando con dolores o restricciones y tienen dudas acerca del método, pueden acercarse. Podemos agendar una consulta o una evaluación y, si es beneficioso para esa persona, comenzar a realizar Pilates”, manifestó.
El profesional agradeció el espacio y saludó a toda la comunidad, reafirmando su disposición para acompañar a quienes necesiten orientación sobre el método y sus beneficios.

