Cuando el movimiento se convierte en salud, la historia de Alejandro Sanabria y su apuesta por el Pilates

Cuando el movimiento se convierte en salud, la historia de Alejandro Sanabria y su apuesta por el Pilates

Comparte esta noticia en:

Lo que comenzó con una decisión casi improvisada al terminar el secundario terminó convirtiéndose en una vocación. Hoy, el licenciado en Kinesiología Alejandro Sanabria encontró en el método Pilates una herramienta para aliviar dolores, prevenir lesiones y acompañar a decenas de personas de San Pedro en la búsqueda de una vida con mayor bienestar.

Hay profesiones que se eligen por convicción y otras que, casi sin buscarlo, terminan convirtiéndose en un propósito de vida. La historia del licenciado en Kinesiología Alejandro Sanabria parece pertenecer a este segundo grupo.

Corría el año 2006 cuando terminaba el secundario. En ese entonces, la kinesiología todavía era una profesión poco conocida y lejos estaba del reconocimiento que tiene en la actualidad. Sin demasiadas certezas, pero con la confianza de quien se anima a dar un paso hacia lo desconocido, aceptó la sugerencia de un amigo y decidió comenzar la carrera.

Aquella decisión, tomada casi de un día para el otro, terminó marcando el rumbo de su vida.

Con los años descubrió que no solo había encontrado una profesión, sino también una vocación. Cada paciente, cada recuperación y cada desafío fortalecieron el deseo de seguir aprendiendo y buscando nuevas herramientas para brindar una mejor respuesta a quienes llegaban a su consultorio con una misma esperanza, volver a vivir sin dolor.

Fue precisamente esa búsqueda la que, hace cinco años, lo llevó a descubrir el método Pilates desde una mirada completamente diferente.

Aunque ya conocía la disciplina desde su etapa de estudiante, comenzó a profundizar en ella cuando observó que cada vez más personas buscaban alternativas para mejorar su calidad de vida, recuperar la movilidad y aliviar dolores que muchas veces se habían vuelto parte de su rutina.

Lo que encontró superó ampliamente sus expectativas. El Pilates no solo complementaba la rehabilitación. Le permitía llegar donde muchas veces otros tratamientos encontraban un límite.

Dolores cervicales que parecían no tener solución, molestias lumbares que acompañaban a las personas desde hacía años, restricciones de movilidad en caderas, rodillas y tobillos comenzaron a mostrar una evolución diferente.

«Me permitió resolver problemas que antes no podía resolver», resume Alejandro, convencido de que había encontrado una herramienta capaz de cambiar la vida de muchas personas.

Aquello también transformó su manera de ejercer la profesión. Poco a poco, el consultorio dejó de ser el único espacio donde desarrollaba su trabajo. Nació entonces un lugar pensado para que el movimiento se convierta en salud, donde cada ejercicio tiene un propósito y cada alumno avanza respetando sus posibilidades, acompañado por la mirada de un profesional de la kinesiología.

En apenas seis meses, más de 80 personas comenzaron a formar parte de esta propuesta en San Pedro. Detrás de ese número hay historias de personas que recuperaron movilidad, volvieron a caminar sin molestias, disminuyeron dolores que arrastraban desde hacía años o simplemente descubrieron una nueva forma de cuidar su cuerpo.

Porque, para Alejandro, el Pilates va mucho más allá del ejercicio físico. Es una disciplina que mejora la postura, fortalece el cuerpo de manera integral, aumenta la flexibilidad y la movilidad, ayuda a disminuir el estrés y la ansiedad y favorece un mejor descanso. Beneficios que, con el tiempo, terminan reflejándose también en la vida cotidiana.

Pero hay otro aspecto que considera fundamental, la prevención. «No solo sirve para aliviar dolores, también ayuda a prevenir lesiones», explica. Por esa razón, cada vez más deportistas incorporan el Pilates como complemento de sus entrenamientos para mejorar su rendimiento, potenciar sus capacidades físicas y reducir el riesgo de lesionarse.

Hoy, Alejandro Sanabria mira hacia adelante con una convicción que nació de la experiencia y del contacto diario con sus alumnos. Está convencido de que el Pilates todavía tiene mucho camino por recorrer en San Pedro y que, a medida que más personas conozcan sus beneficios, seguirá creciendo como una alternativa para mejorar la salud y la calidad de vida.

Quizás todo comenzó con el consejo de un amigo hace casi veinte años. Sin embargo, el verdadero camino empezó cuando entendió que detrás de cada movimiento, de cada respiración y de cada pequeño avance, había algo mucho más importante: la posibilidad de devolverle bienestar a una persona.

Y eso, para un kinesiólogo, es mucho más que una profesión. Es una forma de transformar vidas.

Comparte esta noticia en: